Karen Pardo Giordano

Con mi pareja Ray estuvimos mucho tiempo pensando en ser hogar temporal, pero la verdad es que siempre nos ganaba pensar en la pena que nos daría dejar a los bebés en sus nuevas casas y no tanto por nosotros, más bien sentir que les fallaste/abandonaste y que ellos lo sepan, que ellos te extrañen. Después de mucho conversarlo nos convenció que si no era aquí era en cualquier otro hogar y que le haríamos un bien a cualquier perrito que llegara a nuestro hogar. 

Llegaron 4 bebés de 3 semanas. Los primeros días ni caminaban y poco veían, solo lloraban por leche cada pocas horas y quizás por extrañar a su mamá.

Fue toda una experiencia ser mamá de estos bebés por un mes completo crecieron muy rápido y alcancé a ver cómo corrían, jugaban e intentaban morder todo lo que encontraban. Me despertaban 4-5-6 am todos los días y a veces no de hambre, era porque querían jugar o simplemente acurrucarse en mis brazos. Cuando me levantaba e iba a la cocina a hacerme un té o cualquier otra cosa, los 4 me seguían y se quedaban conmigo aunque fuese durmiendo en mis pies mientras yo lavaba loza o cocinaba.

Ha sido muy triste despedirnos de ellos tal cual como lo pensamos, pero ahora veo a los 4 tan grandes, con sus nuevas camitas, chalequitos y con bellas familias que se han preocupados de ellos que se nos inunda el corazón de felicidad.